Las etiquetas de los alimentos

Calidad de alimentos

Las etiquetas de los alimentos son un verdadero concentrado de información, muy importante pero no siempre comprensible. Lea nuestro artículo y descubra cómo orientarse. ¿Cómo estar seguro de la calidad de la comida que traemos a la mesa? Un buen comienzo es leer las etiquetas cuidadosamente cada vez que vamos de compras. De hecho, el contenido de las etiquetas está regulado por ley (Reglamento (CE) 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos y Reglamento (UE) 1169/2011 relativo a la información alimentaria facilitada al consumidor.

Que ha actualizado y simplificado las normas anteriores sobre el etiquetado de los alimentos) y constituye la «tarjeta de identidad» del producto, que revela más sobre los alimentos de lo que podríamos pensar. ¿Pero cómo leer las etiquetas de los alimentos para interpretarlas correctamente? Averigüemos juntos a qué prestar atención.

La interpretación de los ingredientes

El envase de los alimentos puede ser realmente atractivo y este factor nos afecta en nuestra elección mucho más de lo que imaginamos. Intenta ir más allá de la imagen y lee la lista de ingredientes. Por ley, se enumeran en orden descendente de peso, de modo que el primero es más abundante y así sucesivamente con los demás. Cuando compares dos alimentos, no te engañes: si el primero usa mantequilla (digamos, 20%) y el segundo sólo 10% de mantequilla, pero también 20% de manteca, claramente el segundo traerá más grasa.

La misma técnica se utiliza para enmascarar los azúcares: la dextrosa, la fructosa o la sacarosa pueden no estar al principio de la lista. La lista debe especificar también los tipos de aceites o grasas vegetales utilizados (por ejemplo, aceite de oliva, palma o coco), los aromatizantes (si se especifica «naturales», de lo contrario son artificiales), los aditivos como colorantes y emulsionantes (indicados por un código compuesto por la letra E y un número) y la posible presencia de alérgenos (por ejemplo, gluten, soja, cacahuetes, leche, frutos secos).

Cuidado con el peso neto: El tamaño del paquete puede ser engañoso: cuando se compra un producto enlatado, por ejemplo, hay que prestar atención al peso del producto escurrido (un paquete más pequeño puede contener una cantidad mayor). Pero incluso en el caso de productos como las barras de chocolate, pueden parecer similares, pero una puede ser más delgada y por lo tanto más ligera.

Cómo interpretar la fecha de caducidad: Si se trata de productos frescos como la leche y los huevos, encontrará la indicación «Para ser consumido por …», lo que significa que después de esa fecha el producto no puede ser consumido con seguridad.

Para otros tipos de productos, en lugar de la fecha de caducidad, se indica el período mínimo de conservación y la indicación será «Mejor antes de …», lo que significa que el producto puede haber cambiado algunas características organolépticas, como el sabor y el olor, después de esa fecha, pero puede consumirse sin riesgos para la salud.

La declaración de nutrición

Para muchos de nosotros es un hábito echar un vistazo a la tabla con las calorías de un producto que vamos a poner en el carrito, pero además de la cantidad de calorías por 100 g o 100 ml de producto, la declaración nutricional nos da mucha información. Indica la cantidad de grasa (incluida la saturada, la más dañina), carbohidratos, azúcares, proteínas y sal. También puede indicar la cantidad de ácidos grasos monoinsaturados, ácidos grasos poliinsaturados, polifenoles, almidón y fibra, información útil cuando se comparan dos productos.

Atención a las alegaciones nutricionales: Las alegaciones nutricionales son las que llaman la atención al sugerir o insinuar que un alimento tiene propiedades nutricionales especialmente beneficiosas debido a su ligereza, o a los nutrientes u otras sustancias que contiene o carece. Por ejemplo, «Sin azúcar», «Bajo contenido de grasa», «Fuente de fibra» son afirmaciones que están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 para evitar la publicidad engañosa. En el sitio web del Ministerio de Salud se puede encontrar un resumen de las alegaciones nutricionales más comunes.

 

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