4 Técnicas para enamorar a alguien

Cuando se trata de enamorarse, la buena apariencia y la gran personalidad pueden atraer a posibles parejas. Pero para conseguirlo, a veces vale la pena ser inteligente, dicen los expertos. Saber cómo los seres humanos tienden a responder a ciertos comportamientos y señales sociales puede ayudarte a convertir una divertida aventura en un amor duradero. Aquí hay cuatro técnicas que te ayudarán a inclinar las probabilidades de amor a tu favor.

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Saber cuándo no estar disponible

Cuanto más interactúes positivamente con alguien, más le gustarás. Y varios estudios lo avalan: la exposición repetida a prácticamente cualquier estímulo hace que nos guste más (siempre que nuestra reacción inicial no haya sido negativa, para empezar).

Justo cuando estés convencida de que te lo has ganado, prueba a estar un poco menos disponible. Un poco de distanciamiento instiga la «ley de la escasez».

En otras palabras, la gente suele querer lo que no puede tener. Al estar constantemente disponible para él, podrías disminuir tu valor. Intenta estar cerca y luego no estarlo por un tiempo y le darás tiempo para pensar en lo mucho que le gustas y te quiere.

Dale el ojo

En un esfuerzo por medir el amor científicamente, se empezó a registrar la cantidad de tiempo que los amantes pasaban mirándose. Descubrió que las parejas que están profundamente enamoradas se miran el 75 por ciento del tiempo cuando hablan y son más lentas en apartar la mirada cuando alguien se entromete. (En una conversación normal, las personas no enamoradas se miran entre el 30 y el 60 por ciento del tiempo).

Mira a alguien a los ojos el 75 por ciento de las veces y podrás engañar a su cerebro. ¿Por qué? El cerebro recuerda la última vez que alguien le miró así y recuerda que los sentimientos de amor estaban en el aire. Eso provoca la liberación de feniletilamina (PEA), un primo químico de las anfetaminas que segrega el sistema nervioso cuando nos enamoramos por primera vez. También es lo que hace que nos suden las palmas de las manos, nos dé un vuelco la barriga y se nos acelere el corazón.

Mantén la concentración

Otro hallazgo crucial de la investigación: las parejas tardaron más tiempo en apartar la mirada del otro cuando una tercera persona se unió a la conversación. Mantener la atención en tu pareja cuando otras personas comienzan a hablar podría ayudar a desencadenar más inundaciones de PEA en su torrente sanguíneo.

Se llama a esta técnica hacer «ojos de caramelo». Basta con clavar los ojos en la persona que te gusta y mantenerlos ahí, incluso cuando haya terminado de hablar y otra persona se haya unido a la conversación. Cuando finalmente apartes los ojos (tres o cuatro segundos después), hazlo lentamente y con desgana, como si estuvieran pegados por un caramelo caliente.

Si eres demasiado tímido para mirarle, sáltate lo del caramelo y haz como una pelota que rebota. Gira hacia la otra persona que se ha unido a la conversación, pero deja que tus ojos reboten hacia tu chico cada vez que esa tercera persona termine una frase.

Es una especie de gesto de «comprobación» para demostrar que te interesa la reacción de tu pareja a lo que se está diciendo.

Practica la «pupilometría».

Todos reconocemos los «ojos de alcoba» cuando los vemos. Pero, ¿qué hace que esa mirada de lujuria sea tan atractiva? Según la pupilometría, la ciencia del estudio de las pupilas, respondemos a las pupilas agrandadas de nuestra pareja.

Por supuesto, no puedes controlar conscientemente tus pupilas, pero puedes crear las condiciones externas adecuadas para hacerlas más grandes.

¿El primer paso? Reducir la luz. Nuestras pupilas se dilatan cuando está oscuro, una de las razones por las que la luz de las velas es de rigor en los restaurantes románticos. No sólo la luz más suave hace que nuestro rostro parezca más atractivo, sino que unas pupilas más grandes también ayudan.

¿No me crees? En un famoso estudio los investigadores mostraron dos conjuntos de fotografías del rostro de una mujer a un grupo de hombres. Las fotografías eran idénticas, excepto por una cosa: las pupilas de una de ellas estaban retocadas para que parecieran más grandes. Cuando se les mostró la fotografía trucada, los hombres juzgaron a la misma mujer dos veces más atractiva. (Hubo resultados similares cuando se mostraron conjuntos de fotos del rostro de un hombre a las mujeres).

Nuestras pupilas también se agrandan cuando miramos algo que nos gusta. Así que si te sientes realmente atraído por alguien, es probable que tus pupilas ya estén enloquecidas. Ahora baja las luces, échale el ojo, mantén la concentración y ¡diviértete!

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