¿Quieres un sistema Linux ligero, actualizado y sin capas que decidan por ti qué debe ejecutarse? Void Linux combina un modelo de actualización continua con herramientas propias para gestionar paquetes y servicios, y ofrece una base muy flexible para instalar desde un escritorio sencillo hasta un entorno de trabajo completo. Aquí explico qué aplicaciones permite instalar, qué diferencias hay entre glibc y musl, cómo empezar y qué límites conviene conocer antes de dar el salto.
Una distribución ligera para quienes quieren controlar cada parte del sistema
- XBPS instala, actualiza y elimina paquetes con rapidez y control de dependencias.
- runit gestiona el arranque y los servicios con una estructura sencilla y fácil de inspeccionar.
- La edición con glibc es la opción más compatible para ordenadores de escritorio.
- musl reduce dependencias y apuesta por la simplicidad, aunque puede dar problemas con software propietario.
- Es una distribución rolling release, pero no persigue necesariamente las versiones más experimentales.

Qué hace diferente a Void Linux
Void es una distribución independiente, desarrollada desde cero y con un objetivo bastante claro: ofrecer una base limpia sobre la que el usuario pueda construir su sistema. No depende de Ubuntu, Debian o Arch, y esa independencia se nota en decisiones como su propio gestor de paquetes y el uso de runit en lugar de systemd.
Su modelo es de actualización continua. Eso significa que no hay que esperar a una nueva versión completa cada uno o dos años, sino instalar actualizaciones periódicas sobre la misma instalación. La diferencia importante es que el proyecto busca una combinación de software reciente y estabilidad, no el llamado bleeding edge, es decir, recibir absolutamente todo lo último en cuanto aparece.
En mi opinión, su mayor atractivo no es que consuma pocos recursos por sí solo. Lo interesante es que permite decidir con bastante precisión qué se instala, qué se ejecuta y cómo se administra. Esa transparencia resulta especialmente útil en equipos antiguos, servidores domésticos y estaciones de trabajo donde se quiere evitar software innecesario.
Aplicaciones y paquetes que puedes instalar
El centro de la experiencia es XBPS, el sistema de paquetes creado para Void. Su funcionamiento se parece al de otros gestores conocidos, pero los comandos y repositorios son propios. La instalación normal sincroniza los índices y descarga paquetes binarios firmados desde repositorios oficiales.
sudo xbps-install -S firefox
sudo xbps-install -S libreoffice
sudo xbps-install -S vlc
sudo xbps-install -S git neovimPara buscar programas puedes usar xbps-query -Rs nombre. Para actualizar todo el equipo, el comando habitual es sudo xbps-install -Su, mientras que la eliminación de un paquete puede hacerse con sudo xbps-remove -R nombre. La opción -R también ayuda a retirar dependencias que ya no necesita ningún programa.
En los repositorios oficiales suele haber aplicaciones para las tareas más habituales, como navegadores, suites ofimáticas, reproductores multimedia, editores, herramientas de desarrollo, clientes de correo y utilidades de red. También puedes construir paquetes mediante xbps-src, una colección de plantillas y herramientas para compilar software que no esté disponible directamente como binario.
Escritorios y herramientas gráficas
La imagen de instalación con Xfce es un buen punto de partida para quien quiere un escritorio funcional sin configurar cada detalle a mano. Quienes prefieren montar el entorno desde cero pueden comenzar con una imagen base e instalar después Xfce, KDE Plasma, GNOME, LXQt, Sway u otro gestor de ventanas compatible.
Para trabajar a diario, yo elegiría un escritorio conocido y dedicaría el tiempo a configurar sonido, red, gráficos y copias de seguridad. La filosofía minimalista es útil, pero instalar diez componentes manualmente no siempre mejora la experiencia: a veces solo convierte una tarea sencilla en una tarde de ajustes.
También es posible recurrir a formatos como Flatpak cuando una aplicación gráfica necesita una versión concreta o sus dependencias no encajan bien con la instalación principal. En ese caso se gana comodidad y aislamiento, aunque se pueden duplicar bibliotecas y aumentar el espacio ocupado.
Glibc o musl cuál conviene elegir
Durante la instalación hay que escoger entre una variante basada en glibc y otra basada en musl. Ambas utilizan el mismo proyecto y el mismo gestor de paquetes, pero la biblioteca C influye en la compatibilidad de aplicaciones, controladores y herramientas.
| Aspecto | glibc | musl |
|---|---|---|
| Compatibilidad de escritorio | Muy amplia | Buena, con excepciones |
| Software propietario | Opción más segura | Puede requerir alternativas o un entorno glibc |
| Juegos y bibliotecas de 32 bits | Mejor soporte, especialmente con multilib | Limitaciones importantes |
| Enfoque | Compatibilidad y uso general | Ligereza, portabilidad y simplicidad |
Para un portátil, un PC de sobremesa o un equipo de juegos, recomiendo glibc salvo que tengas una razón concreta para usar musl. Es la variante con menos sorpresas para navegadores, Steam, herramientas de desarrollo y controladores propietarios. La edición musl tiene mucho sentido en servidores, contenedores, sistemas embebidos o instalaciones donde se priorizan un entorno pequeño y una base más estricta.
El manual oficial advierte de que algunos programas esperan extensiones específicas de glibc. El caso más claro es el de ciertos controladores propietarios, incluido el controlador NVIDIA, que no ofrece soporte nativo para musl. Algunas aplicaciones pueden ejecutarse mediante Flatpak o dentro de un entorno glibc, pero eso añade complejidad y rompe parte de la sencillez que motivó la elección inicial.
Cómo instalarlo y dejarlo listo para trabajar
La forma más sencilla consiste en descargar una imagen live, arrancar desde un USB y utilizar el instalador. Hay imágenes con Xfce para una experiencia gráfica inmediata y otras más básicas para quienes prefieren controlar cada paquete desde el primer arranque.
- Comprueba la arquitectura del equipo y decide entre glibc y musl.
- Arranca la imagen live y verifica que funcionan la red, el teclado, el sonido y los gráficos.
- Configura el disco, el usuario, la zona horaria y el cargador de arranque.
- Tras el primer reinicio, actualiza los índices y todos los paquetes con XBPS.
- Instala el escritorio, las aplicaciones y los servicios que realmente necesites.
La conexión a Internet no siempre es imprescindible durante la instalación, pero sí resulta muy recomendable porque permite descargar paquetes recientes y corregir componentes incluidos en la imagen. Si utilizas una imagen ROOTFS, recuerda que es una instantánea: actualiza el sistema antes de usarlo como instalación definitiva.
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Servicios sin systemd
Con runit, los servicios se organizan normalmente mediante directorios dentro de /etc/sv y enlaces en /var/service. Para activar un servicio se utiliza una orden como sudo ln -s /etc/sv/sshd /var/service/. Para detenerlo, basta con retirar ese enlace y dejar que runit gestione el proceso.
Este modelo es rápido de entender cuando se acepta su lógica, pero no coincide con las guías escritas para systemd. El error más frecuente es copiar instrucciones de otra distribución sin comprobar cómo se inicia el servicio en Void. Yo mantendría una lista de los cambios realizados y consultaría el manual oficial antes de modificar servicios críticos como la red, el inicio de sesión o el almacenamiento.
Ventajas y límites para el uso diario
La ventaja más visible es la sensación de control. El sistema base puede mantenerse pequeño, XBPS es rápido y las actualizaciones no obligan a reinstalar desde cero. Además, runit facilita comprobar qué procesos están activos, algo que agradezco especialmente cuando intento reducir superficie de ataque en un servidor personal.
- Buen rendimiento: la base mínima y la elección del escritorio influyen más que cualquier promesa genérica de velocidad.
- Actualizaciones continuas: se evitan grandes saltos entre versiones, aunque hay que actualizar con cierta regularidad.
- Transparencia: los servicios y paquetes tienen una estructura relativamente fácil de inspeccionar.
- Flexibilidad: funciona tanto como escritorio ligero como base para servidores y equipos especializados.
El precio de esa libertad es que algunas tareas requieren más lectura que en Ubuntu o Linux Mint. La comunidad es activa, pero más pequeña, y puede haber menos tutoriales preparados para cada caso concreto. Tampoco conviene confundir “rolling release” con “instalar y olvidar”: una actualización incompleta, un repositorio mal configurado o un paquete externo pueden dejar trabajo de diagnóstico.
Para empezar con buen pie, mantén habilitados los repositorios oficiales, evita mezclar paquetes de otras distribuciones y realiza copias de seguridad antes de cambios importantes. Si una aplicación esencial solo funciona con glibc, DRM propietario o un controlador concreto, elige la edición compatible desde el principio. Cambiar de musl a glibc no es un ajuste menor, sino una reinstalación o migración.
La decisión práctica antes de instalar esta distribución
Recomendaría Void a quien disfrute entendiendo su sistema, quiera una instalación sobria y no dependa de una guía específica para cada problema. Para un usuario que solo quiere abrir el navegador, instalar aplicaciones gráficas y no tocar la administración, una distribución más orientada a la comodidad probablemente será una elección más sensata.
Mi ruta preferida es probar primero la edición x86_64 con glibc en una máquina virtual o en un USB. Si XBPS, runit y el proceso de configuración te resultan razonables, entonces la instalación en el equipo principal puede ofrecer una experiencia rápida, limpia y muy personalizable sin renunciar a las aplicaciones habituales.