Un iMac muy lento no siempre necesita una reparación ni un programa de limpieza. En muchos casos, el problema está en el almacenamiento casi lleno, una aplicación exigente, demasiados procesos al iniciar o un disco que empieza a fallar. Con estas comprobaciones podrás localizar la causa y aplicar la solución adecuada sin poner en riesgo tus archivos.
Las comprobaciones que suelen devolver la agilidad al iMac
- Revisa el almacenamiento y procura mantener varios gigabytes libres.
- Usa Monitor de Actividad para encontrar procesos que consumen demasiada CPU o memoria.
- Reduce los ítems de inicio y las aplicaciones que trabajan en segundo plano.
- Actualiza macOS y las apps, pero haz una copia de seguridad antes.
- Comprueba el disco y el hardware si hay bloqueos, ruidos, apagados o archivos dañados.
Antes de cambiar nada, identifica cuándo se ralentiza
Fíjate en el momento exacto en que aparece el problema. No es lo mismo que tarde mucho en arrancar, que Safari se quede bloqueado o que todo el escritorio responda con retraso. Esa diferencia suele apuntar directamente a la causa.
| Síntoma | Causa probable | Primera comprobación |
|---|---|---|
| Arranque muy largo | Disco lento, demasiados ítems de inicio o poco espacio | Ajustes del Sistema y almacenamiento |
| Ventiladores y equipo caliente | Proceso con mucha CPU o mala ventilación | Monitor de Actividad |
| Aplicaciones que se congelan | Falta de memoria, app incompatible o disco con errores | Memoria y Utilidad de Discos |
| Solo va lento Internet | Red, navegador, VPN o extensiones | Probar otra web o conexión |
Empieza por reiniciar el ordenador y cerrar las aplicaciones que no estés usando. Parece una solución demasiado sencilla, pero un reinicio libera procesos atascados y descarta fallos temporales. Si el retraso vuelve después de unos minutos, ya tienes una pista más útil que la lentitud puntual.
También conviene anotar el modelo y el año del iMac desde > Acerca de este Mac. Un equipo con procesador Intel y disco duro mecánico tiene limitaciones muy distintas a las de un iMac reciente con chip de Apple y almacenamiento SSD.
Libera espacio sin borrar archivos importantes
Cuando el disco de arranque está casi lleno, macOS tiene menos margen para archivos temporales, cachés y memoria virtual. No existe un porcentaje universal a partir del cual todos los iMac se vuelvan lentos, pero yo intento conservar al menos 15 o 20 GB libres, especialmente si trabajo con vídeo, fotografías o máquinas virtuales.
En macOS Ventura y versiones posteriores, abre Ajustes del Sistema > General > Almacenamiento. Comprueba qué categorías ocupan más y empieza por lo que ofrece una ganancia clara, como vídeos, instaladores antiguos, copias de seguridad locales y la carpeta Descargas.
- Elimina aplicaciones que ya no utilizas y vacía la Papelera.
- Traslada bibliotecas grandes de Fotos, iMovie o música a un disco externo.
- Revisa las copias antiguas de iPhone o iPad almacenadas en el Mac.
- Comprueba las carpetas de Descargas, Documentos y archivos compartidos.
- Activa las recomendaciones de almacenamiento de macOS solo después de revisar qué va a eliminarse.
Según Apple, iniciar el Mac en modo seguro puede borrar determinadas cachés y liberar espacio temporal. No lo confundas con una limpieza permanente: las cachés se vuelven a crear cuando el sistema las necesita y no conviene borrar carpetas internas al azar.
Las aplicaciones que prometen acelerar el equipo con un clic tampoco son una solución mágica. Algunas eliminan archivos útiles, solicitan permisos excesivos o dejan componentes ejecutándose en segundo plano. Para liberar espacio, elimina primero datos grandes y reconocibles, no archivos del sistema cuyo propósito desconoces.
Encuentra el proceso que está consumiendo recursos

Abre Monitor de Actividad desde Aplicaciones > Utilidades y observa las pestañas CPU y Memoria durante un minuto. Ordena los procesos por porcentaje de CPU para detectar una app que se ha quedado trabajando sin parar, y por memoria para localizar programas que están agotando la RAM.
En la pestaña CPU, un proceso que permanece muy alto sin una tarea evidente merece atención. Puede tratarse de una exportación de vídeo, una sincronización de Fotos o una actualización legítima, así que no lo cierres inmediatamente. Comprueba primero el nombre de la aplicación y si el consumo baja después de unos minutos.
En Memoria, fíjate especialmente en el gráfico de presión de memoria. Si aparece amarillo o rojo de forma constante, el sistema está recurriendo con frecuencia a la memoria virtual del disco. En ese escenario ayuda cerrar pestañas y aplicaciones, pero un equipo con poca RAM puede necesitar reducir la carga de trabajo o sustituirse por un modelo más reciente.
También puedes revisar la pestaña Disco. Una actividad de lectura o escritura muy elevada puede explicar que el cursor gire y que las ventanas tarden en abrirse. Si coincide con un disco duro antiguo, la mejora más notable suele venir de migrar a un SSD externo compatible, siempre que el modelo y el flujo de trabajo lo permitan.
Para cerrar una aplicación bloqueada, prueba primero ⌥ Opción + ⌘ Comando + Esc. Usa el botón de detener en Monitor de Actividad solo con procesos que reconozcas. Forzar el cierre de procesos del sistema puede provocar pérdida de datos o comportamientos inestables.
Reduce lo que se carga al iniciar sesión
Muchas ralentizaciones aparecen porque el escritorio empieza a trabajar antes de que tú abras nada. Servicios de almacenamiento en la nube, gestores de contraseñas, clientes de videollamadas y utilidades de impresoras pueden acumularse con los años. En mi experiencia, quitar varios elementos innecesarios del arranque se nota más que borrar cientos de megabytes de caché.
Ve a Ajustes del Sistema > General > Ítems de inicio y extensiones. Elimina de la lista las aplicaciones que no necesitas al encender el iMac y desactiva la actividad en segundo plano de programas prescindibles. No quites componentes de seguridad, copias de seguridad o sincronización si dependes de ellos sin comprobar antes su función.
Para hacer una prueba puntual, reinicia manteniendo pulsada la tecla Mayúsculas hasta que aparezca la pantalla de inicio de sesión. Si el equipo funciona mejor en ese arranque, una aplicación o extensión de terceros es una sospechosa razonable. Reactiva los elementos uno a uno hasta encontrar el responsable.
Mantén macOS y las aplicaciones actualizadas, pero elige un momento adecuado. Tras una actualización importante, Spotlight, Fotos o iCloud pueden indexar y sincronizar archivos durante un rato, provocando una lentitud temporal. Si el consumo sigue alto durante horas o días, ya no lo trataría como una simple tarea de mantenimiento.
Comprueba el software, el disco y la temperatura
Si la lentitud comenzó después de instalar una aplicación, una extensión del navegador, una VPN o un antivirus, desinstala temporalmente ese componente siguiendo su propio desinstalador. Arrastrar una app a la Papelera puede dejar extensiones, agentes de inicio y archivos de configuración activos.
Cuando hay cierres inesperados, archivos dañados o errores al arrancar, abre Utilidad de Discos y ejecuta “Primera Ayuda”. En el disco interno, Apple recomienda revisar los volúmenes, el contenedor y el dispositivo físico. La herramienta corrige ciertos errores de estructura, pero no puede reparar todos los daños de hardware.
Si Utilidad de Discos indica que el disco está a punto de fallar, haz una copia de seguridad inmediatamente. Los signos de alarma incluyen ruidos repetitivos, bloqueos frecuentes, archivos que desaparecen y arranques cada vez más largos. No borres ni reformatees el disco antes de confirmar que tus datos están guardados en otra unidad.
Revisa también la ventilación. El iMac debe estar sobre una superficie estable, con las entradas de aire despejadas y lejos de fuentes de calor. El polvo puede aumentar la temperatura y hacer que el procesador reduzca su velocidad para protegerse, aunque una limpieza externa no solucionará un componente interno averiado.
Cuándo conviene pasar del mantenimiento a la reparación
Ejecuta Diagnóstico Apple si la lentitud viene acompañada de reinicios, fallos de pantalla, problemas con USB, memoria defectuosa o apagados repentinos. En un iMac con chip de Apple, apágalo, mantén pulsado el botón de encendido hasta ver las opciones de arranque y pulsa Comando + D. En un modelo Intel, enciéndelo manteniendo pulsada la tecla D.
El diagnóstico puede mostrar códigos de referencia relacionados con la memoria, la placa base o determinados componentes. Un resultado sin errores no descarta un conflicto de software, así que no lo tomes como una certificación completa de que el iMac está bien.
Antes de reinstalar macOS, borrar el disco o comprar una aplicación de optimización, crea una copia con Time Machine o en otra unidad. Reinstalar el sistema puede resolver daños de software, pero no convierte un disco duro antiguo en un SSD ni compensa una memoria insuficiente.
Si el equipo sigue lento después de liberar espacio, revisar procesos, desactivar ítems de inicio y comprobar el disco, solicita una evaluación en Apple o en un proveedor autorizado. Lleva anotados los síntomas, el modelo del iMac y los códigos de diagnóstico. Esa información reduce pruebas innecesarias y ayuda a distinguir entre una reparación razonable y un equipo cuyo coste de actualización ya no compensa.
Una rutina sencilla para que el iMac no vuelva a atascarse
Una vez al mes, revisa el almacenamiento y los ítems de inicio; cada pocos meses, elimina aplicaciones que ya no utilizas y verifica que la copia de seguridad funciona. Mantener espacio libre, cerrar procesos anómalos pronto y actualizar con criterio suele ser suficiente para conservar un rendimiento estable.
La regla que sigo es sencilla: primero medir, después limpiar y solo al final reparar. Así evitas borrar datos útiles, gastar dinero en utilidades poco fiables y confundir una limitación del hardware con un problema que macOS puede resolver.